Pintores Argentinos

Pintura argentina: Susana Aguirre, una deliciosa pintora argentina que brilló desde 1943 hasta el principio de los 60, retratando una parte de la vieja Buenos Aires que ha ido desapareciendo ante el inexorable progreso.
Está Ud. en la Página Principal
Su Vida
Su Arte
Sus Cuadros
Sus Exposiciones
Las Personas
Contacto
En el mes de Septiembre de 1981, Guillermo Whitelow, a la sazón Director del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, en ocasión de la inauguración de la Exposición Homenaje a los 20 años de su muerte, escribió sobre ella:
"Veinte años han pasado desde la desaparición de Susana Aguirre. La reflexión que en torno de su obra promueve este hecho, despierta en los que fuimos sus admiradores y amigos un cúmulo de sensaciones al mismo tiempo llenas de nostalgia y alegrías. Nostalgia, porque desearíamos verla aún entre nosotros, compartir con ella - como antaño- los acontecimientos artísticos del mundo porteño, y disfrutar de su afecto y de su bondad. Alegría, porque su ausencia es compensada por la presencia de sus cuadros, llenos de vida y de encanto. La selección que ahora presenta la Asociación Plásticos de San Isidro reúne ejemplos típicos de su quehacer pictórico. Recuperamos así un clima que le era particularmente grato: el de las viejas casas de Buenos Aires y de sus alrededores, que tan bien conocía, dotada como estaba de un don especial para adentrarse en su fisonomía y en su diseño. Gracias a su fina paleta, han quedado fijos en la memoria del tiempo, para placer de la imaginación y testimonio valioso de un mundo que va desapareciendo, ya se trate de la mansión "art-nouveau" o del caserón criollo.
Las rejas, los miradores, los senderos de grava roja, las plantas y los árboles, las cúpulas empinadas, los muros por donde se escurren las enredaderas, urden en sus cuadros un tapiz rutilante donde no hay lugar para la tristeza. Si algo comunica su pintura es una dulce serenidad. Tenemos la impresión de oler los frescos aromas de la tarde, de sentir el suave toque del viento, de oír el súbito aleteo de un ave sorprendida. También, nos deja percibir presencias, emanaciones impalpables de las gentes que habitaban esos sitios. Se me ocurre que debe de haberse sentido muy plena Susana, cargando sus cartones, sus carbonillas, sus lápices de color, para bocetar los cuadros que luego pintaba con témperas.
Debe de haberse sentido muy plena al regresar a su casa de la calle Paraná, centro de tantas reuniones inolvidables, con el tesoro de su incesante búsqueda por plazas, por cortadas y callejones ignotos, por barrios soñolientos, por largas avenidas arboladas. Bella tarea la que cumplió a través de los años, en cuanto se separó de la guía de sus maestros Badi y Butler - a quienes veneraba - para encontrarse a sí misma con un estilo propio, perfectamente definido. Mujica Láinez ha dicho con su habitual perspicacia: 'Si hubiera nacido en Europa, su nombre sería hoy célebre e integraría los álbumes antológicos dedicados a los pintores naifs, a los que han hecho de la realidad y del sueño una total esencia conmovedora.' Nada más cierto. Por eso, el homenaje que le ofrece la Asociación Plásticos de San Isidro tiene el mérito de permitirnos retomar el contacto con su obra y recordarnos que habrá que tenerla presente más a menudo, porque sin pretensiones ni falsos folklorismos, supo reflejar con maravillosa naturalidad la poesía del entorno urbano."
Subir

For random browsing try
Changing Links.com